¿Qué es el interés compuesto y cómo funciona?

Escrito por el equipo editorial de PirfilaPublicado:
Gráfico con una curva de crecimiento ascendente que representa el crecimiento exponencial del dinero a lo largo del tiempo

El interés compuesto es el mecanismo por el que tu dinero genera rendimiento, y ese rendimiento genera más rendimiento. A diferencia del interés simple, aquí el dinero crece sobre una base que se va acumulando. Con el tiempo y sin aportaciones extra, una inversión a largo plazo puede multiplicarse varias veces.

Cuando empecé a pensar en serio en qué hacer con mis ahorros, el interés compuesto era uno de esos términos que había escuchado mil veces sin entender bien por qué importaba tanto. Sabía que era "algo bueno", pero no tenía claro cómo funcionaba en la práctica.

La idea en sí es sencilla: es el interés que genera interés. Tu dinero crece, y el crecimiento también crece. Pero el momento en que los números te lo muestran de verdad — especialmente a largo plazo — cambia cómo piensas sobre el tiempo y el dinero.

En este artículo intento explicarlo como me lo explicaría a mí mismo hace unos años: empezando por lo más básico y llegando, al final, a los números concretos.

Pruébalo antes de leer. Los números te ayudarán a entender el resto.

Quick investment calculator

€
€/month
%

Estimated final value

145.180 €

Estimated gains

87.180 €

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Interés simple vs. compuesto

La diferencia entre interés simple e interés compuesto

La mejor forma de entenderlo es con un ejemplo concreto — y viendo cómo los dos se separan con el tiempo.

Imagina que tienes 1.000 € guardados y alguien te ofrece un 7 % anual de rentabilidad. Con interés simple, cada año ganas exactamente 70 €: siempre el 7 % sobre los 1.000 € originales. Después de 10 años tienes 1.700 €. Sencillo.

El interés compuesto funciona diferente. Al final del primer año tienes 1.070 €. Pero el segundo año no ganas un 7 % sobre los 1.000 € originales — ganas un 7 % sobre los 1.070 € que tienes ahora. Y así cada año: los intereses del año anterior se suman al capital, y el año siguiente generan más intereses.

Al cabo de 10 años, con esos mismos 1.000 € al 7 %, tienes 1.967 € en lugar de 1.700 €. La diferencia, 267 €, la han generado los intereses sobre los intereses. A 20 o 30 años, esa diferencia se dispara.

El efecto del tiempo

Por qué el tiempo lo cambia todo

Lo que más me sorprendió al estudiar esto fue lo poco que intuimos el efecto del tiempo. No suma — multiplica.

Tomemos 10.000 € al 7 % anual y veamos qué pasa según el plazo:

Resultado de 10.000 € al 7 % anual según el plazo
PlazoResultadoGanancia
10 años19.672 €+9.672 €
20 años38.697 €+28.697 €
30 años76.123 €+66.123 €

Lo que me llamó la atención de esta tabla: los últimos 10 años (del año 20 al 30) aportan más dinero que los primeros 20 juntos. La última década supera a todo lo anterior. Eso es difícil de entender de forma intuitiva, pero es exactamente lo que hace el interés compuesto.

Hay un truco para estimar cuánto tarda en doblarse una inversión: divide 72 entre la tasa de interés. Al 7 %, son unos 10 años para doblar el capital. Al 4 %, son 18 años. Es una aproximación, pero sirve para hacerse una idea rápida.

Aportaciones periódicas

Qué pasa si vas añadiendo dinero poco a poco

La mayoría de nosotros no empieza con una gran suma de golpe. La forma más realista de invertir es ir aportando mes a mes — y el interés compuesto trabaja sobre cada euro que añades.

Supongamos que empiezas con 10.000 € y añades 200 € al mes durante 20 años, con un 7 % anual de rentabilidad media. En total habrás puesto 58.000 €: los 10.000 € del principio más 48.000 € en cuotas mensuales.

El valor final se acerca a los 145.000 €. Es decir, unos 87.000 € que no has puesto tú — los ha generado el interés compuesto actuando sobre todo lo que ibas acumulando. Más de la mitad del resultado viene del efecto compuesto, no de tus aportaciones directas.

Puedes verlo en la herramienta de más arriba cambiando los números — en particular, prueba a cambiar el plazo y observa cómo el bloque "ganancias" crece de forma desproporcionada.

La fórmula matemática

La fórmula detrás de los números (para los que quieran entenderla)

Si los ejemplos anteriores ya tienen sentido, esto es la explicación matemática de lo que hemos visto. No es imprescindible — pero si alguna vez quieres verificar una proyección por tu cuenta, aquí está.

La fórmula básica del interés compuesto es:

VF = VI × (1 + r)n

VF
valor final — lo que tendrás al acabar el plazo
VI
valor inicial — lo que inviertes al principio
r
tasa de interés anual expresada en decimales (7 % = 0,07)
n
número de años

Usando los números de antes: 10.000 € al 7 % durante 20 años es 10.000 × (1,07)20 = 10.000 × 3,87 ≈ 38.700 €.

Lo interesante es que en esa fórmula el exponente n (el tiempo) es el que genera el efecto más grande. Doblar el capital inicial tiene menos impacto que doblar el número de años. Eso explica por qué la tabla de antes muestra esas cifras tan desiguales entre décadas.

Decisiones reales

Cómo afecta esto a decisiones reales

Entender el interés compuesto cambia cómo se plantean ciertas preguntas financieras que no tienen una respuesta obvia.

Es la pregunta que uno termina haciéndose cuando la hipoteca es la única deuda que queda: ¿merece más la pena amortizar anticipadamente o invertir ese dinero? No hay una respuesta única porque en los dos lados de la balanza actúa el interés compuesto: en uno, ahorrando los intereses que le pagarías al banco; en el otro, haciendo crecer el dinero invertido.

Los dos parámetros clave son el tipo de interés de tu hipoteca y la rentabilidad esperada de tu inversión. Si la segunda supera a la primera de forma sostenida — teniendo en cuenta también el riesgo y el horizonte — puede tener más sentido invertir. Cuando no, amortizar es la opción más segura matemáticamente.

Puedes explorar ese cálculo con números reales en la comparadora de amortización vs. inversión.

Una última cosa que vale la pena tener en cuenta: los números de este artículo no tienen en cuenta la inflación. La rentabilidad nominal (la que aparece en los contratos) no es lo mismo que la real una vez que se descuenta lo que sube el coste de la vida. Es un matiz importante que veremos en otro artículo.

Pon las cifras sobre la mesa con tu propio escenario